Me muevo en el mundo del “aquí sabemos cuándo se entra pero no cuándo se sale“. Si trabajáis en publicidad o estáis en contacto con este sector, no hace falta que os explique cómo va el tema de los horarios, la inmediatez, los imprevistos para los fines de semana… Todo muy bien organizado para plantearse tener hijos, o simplemente una vida medianamente normal fuera de la oficina.

Había leído hace tiempo sobre los Campus for Moms and Dads de Google. Como ellos mismos explican, se trata de sesiones de formación que se celebran el primer martes de cada mes dentro del espacio de Campus Madrid para ayudar a madres y padres emprendedores a impulsar sus negocios en un horario compatible con la vida familiar.

Por supuesto, a las sesiones pueden acudir los padres con sus hijos pequeños, lo cual es una gran oportunidad de formarse sin tener que hacer malabarismos para dejarles con alguien, llegar a tiempo a recogerles, etc. Si tenéis hijos, tampoco en este tema hace falta que os explique nada.

La idea es buena, pero me sonaba muy teórica. Muy bonito, Google, yo puedo ir a una charla con mis hijos. Pero, ¿pueden aquellos que forman parte de tu equipo? ¿Qué haces para que la conciliación sea una realidad?

El otro día fui a un evento en el Campus de Google. Una serie de personas del Grupo PRISA iba a contarnos las necesidades que tenían respecto a posibles colaboraciones con start ups. Para poner en antecedentes sobre lo que íbamos a ver, presentar a los ponentes, etc., aparece la primera Silvia. A su lado, un niño pequeño. Hasta a mí, que tengo 3 y he trabajado siempre con ellos, me sorprende. ¿Qué hace ahí un niño? Enseguida salimos de dudas. No hace nada, simplemente está ahí, por qué no va a estar? Mamá está presentando, y además de forma muy profesional, y él, simplemente, espera junto a ella. “Este es Luis“, dice con total naturalidad antes de contarnos por qué y cómo se ha llevado a cabo este evento y de dar paso al primer ponente. Termina de hablar, le coge de la mano y salen juntos para que comience la charla.

Zas en toda la boca. No era pura teoría. Google hace algo más que organizar eventos en los que queda muy bien dejando que los padres lleven a sus hijos: da el ejemplo desde dentro. Y nos hace ver la pura realidad: que la conciliación es posible.

Tomad nota todos aquellos que tengáis poder de decisión en este sentido, tanto en publicidad como en otros sectores. Que si por el momento no se puede, es porque vosotros no queréis.