En la actualidad, el e-learning se ha convertido en un tipo de formación que cada vez demanda más gente en todo el mundo. Y es que si algo nos falta es formación… pero también tiempo para acudir a un lugar concreto y a una hora determinada a conseguirla. Una de las grandes ventajas de enseñar o de aprender mediante el e-learning es que, al ser una plataforma virtual, permite tener los contenidos siempre actualizados, lo cual es una gran garantía para los alumnos de que aquello que están aprendiendo no está obsoleto. Además, los alumnos pueden realizar su curso en cualquier momento y desde cualquier lugar; únicamente necesitan un ordenador con conexión a Internet. Y esto, para todos los que tenemos hijos, trabajo y otras responsabilidades, es algo que no tiene precio.

La formación e-learning puede tomar dos papeles. Por un lado, puede servir como apoyo a un curso presencial; esto es, los alumnos asisten a clase y el profesor utilizar una plataforma e-learning para colgar los contenidos que se van a impartir, comunicarse con ellos para cualquier tipo de duda, generar debates entre los compañeros a través de foros… Y, por otro lado, la formación e-learning puede ser 100% online; los alumnos realizan el curso de manera íntegra a través de esta plataforma, desde cualquier lugar y en cualquier momento.

Posiblemente te hayas planteado alguna vez que podrías enseñar algo a través de la web, de cualquiera de estas dos maneras, de forma que puedas llegar a todo tipo de gente, sin limitaciones geográficas o de tiempo. Pero claro, parece complicado. ¿Dónde creamos nuestro curso? ¿Cómo lo gestionamos? ¿Será caro, complicado, sabremos hacerlo o nos quitará demasiado tiempo?

Hoy te traemos una solución muy práctica para que por fin des el paso y te lances. Para crear cursos e-learning, puedes entrar en Evolmind y hacer realidad ese proyecto con el que no te atrevías. Es una de las mejores plataformas del momento. Dispone de una gran variedad de herramientas para poder aprovechar al máximo la formación online: tests, debates grupales entre los compañeros del curso, presentaciones…

Sobre todo, vas a comprobar su sencillez y funcionalidad. Con esto, vas a superar los primeros miedos y lo que creías que eran impedimentos para lanzar al mundo aquello que sabes y que te gustaría compartir. Ahora te toca organizar los contenidos que crees que pueden ser más interesantes, pensar cómo vas a calificar a tus alumnos, enfrentarte al vértigo de poner sobre el papel en blanco todo lo que te ronda por la cabeza… ¡Empieza lo bueno!