Mi experiencia con el reto de la abundancia y cómo usa las redes sociales el autor para enriquecerse cuando lo completas.

Seguramente habréis oído hablar del reto de moda, el de los 21 días de meditación para conseguir la abundancia, de Deepak Chopra. A mí me lo han propuesto hace poco y lo he abandonado al cuarto día, cuando vi que era una tomadura de pelo. Igual que sus libros, me diréis los que no creáis en estas cosas. NO. Ni parecido, de hecho es todo lo contrario. Os cuento por qué.

Empezaré diciendo que conozco relativamente el pensamiento de Chopra, y que por trabajo me he leído varios de sus libros: Las Siete Leyes Espirituales del Éxito, La Curación Cuántica, Camino a la Sanación, Cuerpos Sin Edad, Mentes sin tiempo… Como podéis ver si le conocéis o si hacéis una búsqueda, son todos de hace bastantes años, pero es suficiente como para entender su filosofía y lo que «vende».

Personalmente no creo en este tipo de teorías sobre cómo tenemos el poder absoluto para atraer la salud, el amor y el dinero si nos lo proponemos. No entraré en polémica sobre los estudios que confirman que el estado mental es fundamental en la curación, pero sí creo que puedo afirmar que no es tan fácil como él lo pinta en sus libros ni está al alcance de cualquiera que se ponga a «pensar como es debido». Pero una amiga mía, más en línea con este tipo de pensamiento y cuyas ideas respeto especialmente (puedo no estar de acuerdo pero tiendo a respetar todo lo que opinen las mentes brillantes) me metió en un grupo de Whatsapp para llevar a cabo este reto. Y decidí probar y entender en qué consistía.

Cada día se propone una «tarea» que hay que llevar a cabo de forma obligatoria. El que no lo hace es expulsado del grupo. El argumento para ello es que si no se sigue paso a paso, no funciona. Para demostrar que se ha hecho, es necesario mandar una foto (puede ser borrosa o tomada desde lejos para no crear incomodidad). Dice textualmente: «Quien no lleve a cabo la tarea va a ser apartado del grupo y el fundamento de ello es que es imprescindible el compromiso durante los 21 días para mantener la energía del grupo y sobre todo para nuestro subconsciente aloje la información que queremos mandarle y la constancia es necesaria.«

He de decir que la primera tarea me gustó mucho. Tienes que escribir el nombre (o las iniciales si no quieres que nadie se entere y no sabes sacar la foto borrosa) de 50 personas a las que tienes algo que agradecer. El hecho de sentarse a pensar en algo bueno de tanta gente me pareció bonito, y además resulta que cuando te pones no son tantos, porque hay muchas personas que a lo largo de tu vida te han ayudado o aportado algo. Así que me parecieron 10 minutos bien invertidos. Hice mi lista de iniciales y mandé la foto, como la mayoría de los integrantes del grupo. Deepak había logrado su primera meta: todos asumíamos la obligatoriedad de la misión y de demostrar que se había cumplido.

El segundo día había que centrarse en la familia, y escribir los nombres de aquellos que, en algún momento, habían sido «abundantes», aunque ya no lo fueran. Bueno, fue menos interesante pero muy sencillo, así que ahí fue mi foto y la del resto.

El tercer día tenías que escribir todas tus deudas: hipotecas, tarjetas de crédito, préstamos… Vale, también es algo sencillo que casi todos hicieron y mandaros. El grupo estaba ya «acostumbrado» a obedecer y mandar el comprobante.

Hago un inciso para decir que yo entré en el grupo cuando ya estaba formado y no me enteré bien de uno de los requisitos, que era ver un vídeo completo de este señor en Youtube. Uno diario. Yo me enteré en este punto, y no me gustó nada. Así que se trata de conseguir visitas… eso me hizo retrasar el momento de hacer mi lista y mandarla.

Al día siguiente recibo la cuarta misión, que consistía en hacer un dibujo, o buscar una imagen que representara la abundancia. Tengo que decir que me dio mucha pereza y todavía tenía pendiente la tarea de las deudas, así que no llegué a ni a pensar en qué quería mandar. El «luego lo pienso» me hizo llegar a la tarea del día 5 sin haber vuelto a pensar en ello. Pero muchos del grupo sí mandaron dibujos, fotos, etc. Un paso más, el esfuerzo de hacer algo fuera del grupo, de buscar, de relacionar conceptos para cumplir la misión.

Y el quinto día… BUM. Llega lo bueno. Os lo copio textualmente porque no tiene desperdicio.

«La tarea de hoy quizás os resulte la más complicada pero a ponerle ganas que las que vienen son muuuy buenas, se van poniendo más interesantes y vamos a comenzar a hacer más hincapié en el bienestar económico.

Hoy vamos a transmitir nuestra energía a otras personas y como tarea vais a «crear un grupo de WhatsApp*, así como yo lo hice con vosotr@s e invitar a la gente que elijáis a participar de este trabajo durante 21 días. Como pasó en este grupo algunos aceptaran el desafío y recibirán el regalo de conectarse con la Prosperidad y otros abandonarán el grupo y será perfecto, no hay que preocuparse, aceptando el momento donde está cada persona 😉

También deberéis ir enviando las tareas día a día durante los 21 días que dure el trabajo* como lo hago yo ( no borréis las consignas diarias) porque las necesitaréis en este tramo 😉) de esta manera seremos multiplicadores de la abundancia.

Sugiero enviar la invitación a un número grande de personas
👨‍👨‍👦‍👦👨‍👨‍👧‍👦🤝🏼👩‍👩‍👦👨‍👨‍👧 y luego el grupo solo irá decantándose. La idea es que la energía se trasmita y que los que se queden cumplan con las tareas.

💪💪 No bajéis los brazos ahora que lo bueno está por venir!! queda un lindo trabajo por delante 😉

A mover la energía de Abundancia ✨💖

💵💵💵💵✨💰💰💰

Habrá que subir una foto donde vais a mostrar el grupo que habéis creado, un pantallazo, o algo parecido.

Aquí fue donde me bajé del carro. Es decir, no solo tengo que generarte ingresos viendo los vídeos sino que además tengo que viralizar el proyecto para que otros los vean. Verás, Deepak. Esa difusión de los contenidos es, en parte, a lo que me dedico profesionalmente. Y su éxito depende de dos cosas: la calidad del contenido (eso debes currártelo tú) y que yo haga bien mi trabajo (eso debes pagarlo).

Lo que diferencia este reto de los libros que hasta ahora escribía este señor es que en este está engañando. Sus libros, para venderse, tenían que ser buenos. Lo que cuenta sería verdad o no, pero a la gente le gustaba, o le hacía sentir bien, y por eso se gastaban el dinero en él, siendo plenamente conscientes de lo que hacían.

En este caso es todo lo contrario. No es necesario que el contenido merezca la pena, ya que no lo vas a ver porque te lo recomienden, sino porque te están prometiendo que si lo haces vas a ser rico. Y además, si quieres serlo vas a tener que compartirlo. Que lo de generar contenido lo suficientemente bueno como para que el usuario decida libremente dar a «share» es de cobardes. Ahora se lleva asegurarles que si no lo hacen seguirán sin un euro.

Yo dejé el reto en este punto y el resto del grupo también, por lo que me contó mi amiga. Pero hay quien tiene una necesidad mucho mayor, o es más crédulo, o por el motivo que sea prefiere intentarlo. Y por eso el reto sigue adelante, y cada vez más gente ve los vídeos, aunque sea algunos, y siguen sumando views, sobre todo los primeros. Y a Deepak se le hacen los ojos símbolos de dólar cada vez que entra en su canal y ve cómo han aumentado las cifras.

Pero querido, esto no debe ser nada bueno para el karma, porque no se diferencia en nada del «o compartes esto con 7 personas o tu madre morirá de cáncer en los próximos 3 meses«. Se llama aprovecharse del miedo. Y está muy mal, Deepak Chopra.