Existe un concepto en la red que se define como el derecho al olvido. Y es la posibilidad de esconder, en el momento en que uno decida, todos los datos que existen en la red sobre él. Ya existen empresas privadas que se encargan de borrar todo aquello que una persona no quiera que se exponga públicamente. La polémica viene cuando se intenta decidir quién debería encargarse de eliminar toda esa información.

Cada vez son más habituales los casos de personas que tienen problemas para conseguir un puesto de trabajo o tener una relación seria por determinadas fotos o comentarios que siguen circulando por la red. Facebook argumenta que no es responsabilidad suya que una persona haya publicado cosas en su juventud o en un momento de irracionalidad, y que después se arrepienta. Por eso considera que cada uno debe “buscarse la vida” para que desaparezca lo que considere necesario. Así lo ha expresado Richard Allan, el máximo responsable de la privacidad en Facebook en Europa.

Sin embargo, la Unión Europea no lo tiene tan claro y está buscando la forma de regular este tema. Existe un enfrentamiento entre Google y la agencia española de protección de datos, sobre el que tendrá que pronunciarse la Audiencia Nacional. Lo más probable es que ésta recurra al Tribunal Europeo para alcanzar un acuerdo válido para toda la Comunidad.

Por el momento, el tema sigue en el aire y el usuario que quiera borrar sus fotos subiditas de tono o aquellas en las que aparece perjudicado de alguna forma, tendrá que pagar el servicio.