Esta Semana Santa he aprovechado para culturizarme un poco y he visitado algunas exposiciones que tenía pendientes, de todas ellas la que más me ha gustado ha sido la de Escher, y os la recomiendo a todos.

 

Por un lado he de decir que me ha encantado la didáctica de la exposición, ya que de una forma muy sencilla y visual, explican leyes de diseño que Escher utilizaba en sus composiciones, y que yo habitualmente explico a mis alumnos, en fundamentos de diseño.

La exposición está en el Palacio de Gaviria, y la verdad es que el contraste entre lo clásico y el surrealismo, me ha encantado.

La exposición se divide en 7 ámbitos, siempre con una parte didáctica que te explica de forma sencilla e interactiva, los fundamentos del diseño que ha aplicado en cada una de sus obras. Para terminar, la exposición, hay una zona llamada eschermanía, en el que podemos ver cómo ha influido en el arte Escher.

Con más de 200 obras, la exposición se divide en siete ámbitos:

Primer período

El primer ámbito hace hincapié en la relación de Escher con el Art Nouveau. El eslabón entre el futuro grabador, todavía estudiante, y esta importante corriente internacional fue su maestro, Samuel Jessurum de Mesquita. El estilo inicial de Escher se distingue, entre otras cosas, por este componente modernista, que despertó en él un marcado interés por la teselación, o división regular del plano. Teselaciones

Estructura del espacio

Uno de los momentos más determinantes en la evolución de la creatividad artística de Maurits Cornelis Escher fue su segunda visita a la Alhambra y Córdoba, en 1936, viaje que, después del interés que tanto había manifestado ya a través de su formación art nouveau, lo indujo a estudiar meticulosamente las soluciones decorativas que caracterizan este excepcional conjunto de la arquitectura islámica.

Estructura del espacio

Se remonta a 1921 el primer autorretrato en espejos curvos de Escher, fascinado desde siempre por las superficies reflectantes. La esfera, que refleja los rayos procedentes de cualquier dirección, representa íntegramente el espacio que la rodea, con la particularidad de que los ojos del espectador están siempre en el centro: la sensación a que da pie la interacción con el espacio y la luz reflejados es esa, la del yo en el centro del mundo, de modo que, según dejó escrito el propio Escher, el Yo es protagonista indiscutible, a cuyo alrededor gravita el mundo.

Metamorfosis

Para Escher, la división regular del plano era un instrumento para crear situaciones donde se entrecruzan elementos primitivos en contraste, formando un ciclo metamórfico. Así ocurre, por ejemplo, en Encuentro, donde se dan la mano un optimista y un pesimista surgidos de una teselación en la que se habían ido entrecruzando sin dejar un solo hueco.

Paradojas geométricas

Este ámbito llama la atención sobre los aspectos científicos del arte de Escher, que no pueden dejarse de lado. La línea que separa a Escher de los matemáticos es sutil, pero determinante. Se trató de una atracción recíproca y provechosa, hasta el punto de que el genio holandés fue el único capaz de plasmar en imágenes las fantasías de los segundos, haciendo que se fijaran en él los científicos, con quienes estableció un intercambio que ni aun después de su muerte ha terminado.

Obras por encargo

El penúltimo ámbito se detiene en la actividad «cotidiana» de Escher, más centrada en cumplir las exigencias del cliente que a su investigación artística personal, aunque no por ello sean obras de menor interés. A la hora de ejecutar exlibris o tarjetas de visita para una clientela muy diversa, Escher, como todos los grandes artistas, no traicionaba su arte, sino que abordaba el tema con un enfoque original y reconocible a simple vista. De hecho, para Escher estos encargos eran oportunidades más que bienvenidas de experimentar con soluciones que más tarde le sirvieron en sus grandes obras maestras.

Eschermanía

El arte salido de las prensas del estudio de Escher se ha convertido en cajas de regalo, sellos y felicitaciones. Ha ingresado en el mundo del cómic, ha acabado en carátulas de discos de grupos tan famosos como Pink Floyd, y sus estructuras imposibles se han usado en referencia a situaciones paradójicas, y para dejar estupefacto al espectador mediante arquitecturas que de hecho son irrealizables.

 

Esta vez fui con mi enanos, y lo cierto es que agradecí y mucho que tuvieran 2 audioguías diferentes, una para adultos y otra para niños, porque que todos pudimos disfrutar de un poco de arte en familia.