Samuel es un profesional digital multidisciplinar y algunas de las áreas que más le llaman la atención son el diseño estratégico, la innovación, la gestión ágil de proyectos y la tecnología al servicio de las personas. 

A pesar de haber recibido formación en áreas tan dispares como tecnología, liderazgo, negocio o diseño, se siente más cómodo con la definición de su trabajo como el de un diseñador, principalmente por el sesgo hacia la acción, a hacer que las cosas sucedan y a tangibilizar soluciones. 

Le fascina estudiar los fenómenos de los proyectos en los que está involucrado desde el punto de vista de las ciencias de complejidad y el pensamiento sistémico. En cuanto a las temáticas de los mismos, trabaja en iniciativas tan dispares como tecnología de análisis de datos masivos, transformación digital y cultural, desarrollo de experiencias de usuario digitales, cerámica artística o industria agroganadera, y por supuesto, puntualmente, en toda la gama de grises que separan estos mundos tan dispares. También imparte clases de manera habitual para diversas instituciones.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Aunque suene a cliché, diría que hacer que las cosas funcionen. Ser capaz de transformar un pensamiento en un artefacto (o algo no tangible, como una solución de software). Tirarlo a la piscina y ser lo suficientemente flexible a nivel cognitivo como para poder cambiar tu opinión en función de cómo la gente lo usa o cómo responde a un problema determinado. Que lo que tu equipo y tú habéis conseguido resuelva un problema real creo que es una de las satisfacciones más grandes que podemos tener en nuestro gremio. 

¿Qué es para ti la creatividad?

La capacidad entrenable (y hago hincapié en lo de entrenable) por la cual los seres humanos somos capaces de llegar a ideas, soluciones o escenarios que antes no existían. Sé que existe mucho debate en torno a la terminología y me produce un cierto rechazo perderme en los mismos. Posiblemente todas las definiciones estén mal (ésta la primera). Pero lo que me interesa de verdad es llevar todo esto a la práctica y no tanto su definición. 

¿Con creatividad se nace o se hace?

Supongo que, como en tantas cosas en esta vida, la respuesta estará en el término medio. Habrá gente que nazca así, gente que sea expuesta a estímulos que les hagan desarrollar su perfil creativo desde una edad muy temprana y gente que tenga que hacer un esfuerzo extra durante la edad adulta con el objetivo de poder ser creativos. De cualquier manera lo que sí tengo claro es que puede ser entrenable, y que ciertos ambientes la fomentan. En mi caso no sé si nací creativo o lo fui aprendiendo por el camino, pero si se que tuve una infancia temprana en la que se me permitió experimentar en muchos campos: con pinturas, pastas moldeables, comida… y estoy convencido de que mucho de lo que sé lo aprendí ahí. 

¿Crees que hay algún secreto para ser creativo?

El mismo secreto que para cualquier cosa en esta vida. Esfuerzo y constancia. 

Me fascina la figura del poeta portugués Fernando Pessoa y sus heterónimos, que en sus propias palabras eran «otros de él mismo». Creo que dentro de nosotros también tenemos a otros “otros”, y que debemos recurrir a ellos para poder explotar nuestra creatividad. Dentro de mi enfoque creativo tengo a un artista pendenciero que bebe absenta sentado en un bar parisino y a un analista y futurólogo que explora y mapea todos los escenarios posibles. También a un optimista sin remedio, a alguien que se deja llevar por los aspectos pasionales de los proyectos, y por qué no decirlo, también a un pesimista. Del balance entre todos suelen salir ideas más creativas que de una manera de pensar unívoca. 

Eso y mirar mucho. Cultivar tu propio sustrato, documentar otras ideas y clasificarlas. Quién sabe si en algún momento vas a terminar necesitando un enfoque particular (aunque sea de otra industria). Y cuando me refiero a mirar me refiero a lo que dice la RAE sobre esta palabra: ‘fijar la vista en un objeto, aplicando juntamente la atención’

¿Cómo abordas el proceso creativo?

Me siento especialmente cómodo en entornos complejos y desconocidos. Y me encanta arrancar haciendo cosas, lo que en mi vocabulario personal es “abrirse paso entre la maleza a machetazos”. Trabajar en entornos tan dispares como la innovación tecnológica o la artesanía me ha hecho volverme poco creyente en métodos tipo “talla única” que van a resolver todos tus problemas tengan la naturaleza que tengan. Así que suelo empezar definiendo el método. Y si tengo que tomar un evento de Scrum, una modelo referencial de de Design Thinking o una herramienta de Seis Sigma lo hago sin mucho remordimiento.

Me suelo guiar por un esquema sencillo donde primero entender y enmarcar el problema. Luego investigo y reflexiono sobre él para pasar lo antes posible a generar un número considerable de ideas. Y de las ideas suelo pasar directamente a la acción. Suelo ser bastante estricto con tangibilizar lo que se me ocurre, principalmente porque cuando lo tengo entre mis manos (o en mi pantalla) suelo entenderlo mucho mejor. A partir de ahí pivotar, refinar y simplificar. La simplificación juega un papel muy importante en todo lo que hago. 

Wittgensteint escribió en su Tractatus Logico-Philosophicus que Las soluciones de los problemas […] deben ser sencillas, pues ellas establecen los tipos de simplicidad, lo cual remató con una frase corta pero potente: simplex sigillum veri. La simplicidad es el sello de la verdad. Y a eso es a lo que deberíamos aspirar todos cuando creamos. 

¿Qué es lo más creativo que has hecho?

Vivir. Principalmente si te enfocas en vivir una vida que merezca la pena. Bueno y también una vez que gané un trofeo por quedar el primero en una carrera llevando un huevo sobre una cuchara en las fiestas de mi pueblo. ¿Eso cuenta como un premio a la creatividad?

¿De qué llenarías un espacio creativo?

De folios en blanco. Un inicio inexistente es el mejor estímulo para la creatividad. 

¿Hay alguna idea, de las que has tenido, que aún sigan en el cajón, por que nadie se ha atrevido a creer en ella?

Muchas de ellas. Y siguen en el cajón porque el primero que no se ha atrevido a creer en ellas he sido yo. Me encantaría aprovechar el espacio que me habéis regalado en esta entrevista para mandar un mensaje. Una idea sin ejecución vale de poco. Si tienes una, procura adoptar una actitud en la que la conviertas en “algo” (un prototipo, unas pantallas, un artefacto, lo que quieras) lo antes posible (y de la manera más barata posible) y comienza a conversar con la gente mostrándoles ese algo. Aprenderás y recibirás información extremadamente valiosa sobre lo realmente útil que es. Si te dicen que no les gusta, pregúntales por las razones. Si te dicen que si les gusta, sigue indagando y aplica las mejoras que te dejen entrever. 

Y por último, anima a la gente que tengas a tu alrededor a que sean creativos y cuida la manera en la que proporcionas feedback para que sumes y no restes.