Este es un post sin nada nuevo que mostrar, ningún truco ni curiosidad, sino una simple reflexión personal. ¡Pero me apetecía contarlo!

Ya he comentado alguna vez los abusos que están empezando a ser frecuentes en LinkedIn. Pero hasta ahora no me había encontrado con situaciones incómodas en Facebook. A veces gente que no conocía me pedía amistad, pero no les aceptaba y ahí terminaba el “problema”. Hasta el otro día, en que recibo una solicitud de amistad y un mensaje. Era de un señor que me contaba que era ingeniero y que le gustaría que le aceptara entre mis contactos porque estaba interesado en aprender sobre redes sociales.

Amablemente le contesté que a la cuenta de Facebook sólo le doy un uso personal. Le indiqué que podía seguirme en Twitter y que si necesitaba saber algo en lo que yo le pudiera ayudar podía seguir escribiéndome en Facebook si era más cómodo para él y yo le contestaría . Pero que entendiera que no le aceptara como amigo, ya que allí era donde colgaba las fotos de mis niños, charlaba con amigos o compartía libremente mis estados de ánimo.

Sorprendida, recibí un mensaje en el que me decía que usara las redes sociales como me diera la gana (gracias!!!), que él no me había pedido tanto, sólo ayuda y se la estaba negando, que así no le solucionaba nada, que ahora cómo iba a saber él cómo aplicar sus conocimientos de ingeniería en las redes y que me fuera a freír espárragos, por decirlo de forma sutil.

Y yo pienso… es que esto de las redes sociales es como los coches, que cuando las cogemos nos sentimos “escondidos” y perdemos toda la educación? ¿O es que realmente no la tenemos y sólo disimulamos cuando nos pueden ver la cara directamente?

Foto: aprenderapensar.net