Las grandes agencias de publicidad suelen contar en sus equipos con personas que “pintan” las presentaciones, como se suele decir en el lenguaje del día a día en publicidad. Esto va mucho más allá de ponerlas bonitas. Hay que hacer que sean atractivas, claro, pero además es necesario conseguir que sea un documento completamente corporativo y además, y esto es clave, que se haga ameno.

El problema llega cuando el que tiene que hacer la presentación es un freelance, una agencia pequeña o una empresa que no está relacionada con el mundo del diseño y por lo tanto no tiene en su plantilla a expertos en este tema.

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No hay nada que dé peor impresión que una presentación que no sigue la línea corporativa o que resulta aburrida y se limita a acompañar al que expone con breves titulares de lo que va comentando. Hemos de darnos cuenta de que en gran medida esa presentación va a ser la primera imagen que se haga de nosotros un posible cliente, un auditorio, unos alumnos o nuestros propios empleados cuando se trata de algo interno.

Creo que hay dos factores clave: el diseño y la animación.

El diseño

Se trata de mucho más que poner títulos en Word Art (por favor, nunca, nunca hagáis esto: es comparable a presentar un documento en Comic Sans) y el logo de la empresa en una esquina de cada diapositiva.

La presentación tiene que ser corporativa, debe respirar la imagen de la marca en cada slide: tipografías, tamaños de letra, colores, fondo… El logo no puede estar un poco más en el centro en una de ellas y más pegado a la esquina en la siguiente porque había más texto y no nos cabía en el mismo sitio. Si es necesario pasar algunas de ellas de forma rápida para volver a una anterior, no nos puede dar la impresión de que los cuadros de texto bailan, y para esto tienen que seguir una línea coherente de colocación, tamaños y formato.

Con todo esto estamos potenciando nuestra imagen de marca, que es un “todo” que no sólo incluye los aspectos más técnicos de la identidad corporativa. (Si aún dudas de la importancia de la identidad y de la imagen corporativas o tienes dudas sobre la diferencia entre ambas, este artículo te interesará. )

La animación

Por otro lado, hay que tener en cuenta todas las opciones que nos ofrecen programas como Power Point, Prezi o KeyNote. Las presentaciones no tienen por qué ser lineales y estáticas, pueden estar llenas de vida y servir para ampliar aquello que estamos diciendo, para mostrarlo en imágenes, para hacerlo más entretenido y mantener a la audiencia pendiente.  Por supuesto, todo con sentido común y bastante gusto: no podemos volver loco a nuestro interlocutor con efectos visuales y sonoros sin límite. Como en casi todo, en el punto medio está la virtud.

Es cierto que no es fácil conseguir todo esto si no se cuenta con esa persona experta de la que hablábamos al principio. Pero si ese es el caso, en mi opinión compensa encargar este trabajo a profesionales. Hay organizaciones dedicadas a presentaciones de Power Point para empresas, que pueden conseguir que tu presentación sea perfecta, digna del mejor profesional. Si tienes un contenido con el que te sientes satisfecho pero sabes que le podrías sacar más partido a la forma de presentarlo (es decir, de venderlo), sin duda merece la pena invertir un mínimo y hacer que sea perfecto.  Y es que, ¿vosotros cerraríais un negocio con alguien que os da aspecto de “chapuzas”?