¿Os suena eso de “He leído y aceptado las condiciones de uso”? Esas 25 páginas de nada, escritas a tamaño 8, que todos leemos, subrayamos, estudiamos y consultamos con expertos antes de aceptar… Pues tienen trampa.

Condiciones-legales-redes-sociales

Hace unos días, leyendo sobre el cierre de Fotolog, me entero de que hay un montón de usuarios que han perdido todo lo que tenían allí y que además no pueden reclamar nada. Me pongo a buscar información sobre el tema y alucino. No sólo podían cerrar sin previo aviso, sino que tenían derecho a traspasar todo ese material a un tercero en caso de ser comprados, y además podrían haber hecho uso de ellas si existieran determinados motivos. Trasteando en una web especializada en el tema me enteré de bastantes cosas y de sus motivos, pero sigo con la boca abierta por algunas de las condiciones que hemos llegado a aceptar.

Quizá lo más llamativo es que una red pueda cerrar de un día para otro, dejándonos sin todo aquello que teníamos volcado en ella. Y pensaréis “vaya con Fotolog, cómo nos engañaban cuando éramos adolescentes…”. Ya.  ¿Tenéis Dropbox? Pues habéis aceptado lo mismo.

Pero esto no es lo único. Seguro que alguna vez habéis usado alguna de las que tienen condiciones más llamativas.

Airbnb te cobra 6,25 euros (10 si eres de Reino Unido) por consultar tus datos personales, aunque legalmente deba ser gratis (ellos están en Irlanda y allí no lo es).

Algunas redes podrían cambiarte el nombre sin avisar. ¿Redes de Corea del Norte, o algunas minoritarias y muy específicas? No, Vine, sin ir más lejos.

Apple no te garantiza que los datos de sus copias de seguridad no estén corrompidos ni que puedan usarse.

Y así, infinidad de pequeños detalles en los que ni caeríamos si los leyéramos pero que en momentos como este, cobran su importancia.

No sé vosotros, pero a pesar de todo esto yo seguiré sin leer los términos y condiciones. Lo que sí que intentaré será tener varias copias de seguridad en diferentes sitios, por si acaso…