Me he enamorado. Esto no es lo que se suele contar en un blog de marketing… o sí. Porque de vez en cuando ves campañas como la de Pelayo y entiendes por qué sigues y quieres seguir trabajando en publicidad. 

Lo mires por donde lo mires, esto es un caso de éxito claro. Empezando, lógicamente, por el resultado, que es impecable. Se basa en un concepto muy emocional, muy claro y directo pero que tiene su miga. Un concepto que consigue algo muy complicado: una campaña realmente incluyente, de la que se puede sentir parte el usuario. Partiendo del compromiso de Pelayo con la Selección Española de Fútbol, han extrapolado esta idea, que se ve que viven desde dentro, de forma que los internautas puedan también mostrar su pasión por la Roja. Y por si no existe dicha pasión, porque no todos somos igual de futboleros, que la muestren por la música, por compartir, por el hecho de estar enamorado… por lo que sea.

Van más allá y relacionan estar enamorado con comprometerse. Con los que cuentan los días para que vuelva el mundial y con los que no. Con los que no se perderían un partido de la Roja por nada del mundo… y con los que no. Con los que recuerdan el gol de Iniesta como uno de los momentos más emocionantes de su vida. Y con los que no. Porque para Pelayo enamorarse es comprometerse, con todos, compartas o no compartas sus pasiones.

Y aquí viene el golpe de efecto para el usuario: quieren enamorarles y por ello se comprometen. ¿Y cómo lo demuestran? Si el cliente no queda satisfecho con la actuación de la compañía, el siguiente año no paga el seguro. Hay que tener muy claro que estás haciendo las cosas bien para ofrecer algo así. Y hay que ser muy grande para hilar de tal forma las ideas y desarrollar el concepto de forma que su compromiso por la Roja termine derivando en un compromiso real con el cliente como es este.

Mejor que lo veáis vosotros mismos y juzguéis:

El concepto es potente de principio a fin. Pero es que además hay que darle la enhorabuena al equipo de Pelayo por el trabajazo que lleva detrás el spot. Cuando se mima el detalle, se junta a gente realmente buena y se consigue que trabajen con ganas, el resultado sólo puede ser perfecto. Mirad el making of y decidme si vosotros no volvéis a sentir el gusanillo que produce esta profesión:

Esto es #EstarEnamorado, y lo demás tonterías. ¡Enhorabuena, Pelayo!