El post de hoy es una reflexión sobre el uso de cada red social. Parece extraño que una sola persona pueda ser usuario habitual de varias de ellas, pero es que cada una se utiliza para fines completamente distintos.

Muchos me preguntan cuántos amigos tengo en Facebook, pensando que por mi profesión debo estar al límite de no poder admitir más. Y se sorprenden al saber que es todo lo contrario. Tengo menos de 70 amigos, y no creo que llegue a tener muchos más.

Utilizo Facebook de forma profesional a diario, con las cuentas de mis clientes. Pero mi perfil es totalmente personal. Gasto bromas, comento mi estado de ánimo y lo que se me pasa en cada momento por la cabeza, cuelgo fotos de mis hijos… en resumen, comparto mi intimidad. Y esto lo hago sólo con mis amigos y familiares.

Muchas veces recibo solicitudes de amistad de otros Community Managers a los que les gustaría añadirme a sus amigos para compartir conocimientos y experiencias. Yo estoy encantada de estar en contacto con ellos, pero a todos les remito a mi cuenta de Twitter, que es la que uso como Esther Rosado, la publicista. Pero mi Facebook es de Esther, la amiga, la hermana, la tía… No me preocupa la privacidad de mis datos porque tengo la configuración bastante discreta, pero para que siga sin preocuparme tengo cuidado con quién puede leer y ver todo ese material que forma parte de mi vida.

Igual que no llevo encima un álbum de fotos de recuerdos para enseñárselas a la gente en el metro, no comparto con cualquiera mi vida en Internet. Y aunque parezca antipático, no me tiembla la mano al denegar la solicitud de amistad de una persona a la que no he visto en mi vida, o que es la vecina de una amiga, con la que coincidí una vez en un cumpleaños.

Esto es una forma personal de verlo, y cada uno puede utilizar cada red como mejor le parezca. Pero si me permitís un consejo, no mezcléis ambas cosas. Si queréis estar seguros y compartir con libertad vuestros recuerdos, opiniones y estados anímicos, elegid una red para ello y otra para ampliar círculos profesionales o de amistades.