Parece que el tema del movimiento antivacunas se está yendo de las manos, hasta el punto de que la Organización Mundial de la Salud ha alertado de que es una de las 10 principales amenazas para la salud este año.

Por eso, las redes sociales se han puesto en marcha para intentar frenar en la medida de lo posible la información falsa que circula sobre ello en las mismas.

Igual que ya se hizo en su día con temas relacionados con anorexia y bulimia, bloqueando hashtags que las adolescentes podían utilizar para conseguir «consejos» que les ayudaran a adelgazar o a ocultar su enfermedad, ahora se ha empezado a luchar contra el movimiento antivacunas con el mismo método.

Por ejemplo, se está bloqueando ya el hashtag #vaccinescauseautism (las vacunas causan autismo), algo que ya se anunció hace meses que se haría en Facebook.

El problema es que los usuarios decididos a expandir su mensaje no se limitan a utilizar para ello las etiquetas más obvias, sino que hacen uso de otras como #saludinfantil, #infancia, #cuidados, #vacunación, etc., que son mucho más generales y por tanto difíciles de controlar.

Para intentar compensarlo, Instagram ha anunciado que ayudará a que se difundan los mensajes correctos sobre el tema, de forma que aquellos usuarios que estén buscando información tengan más posibilidades de encontrar aquella que tiene una base científica.

Me parece una iniciativa fantástica, aunque me hace pensar en el poder que tienen las personas que deciden este tipo de acciones. Sería interesante ver qué pasaría si, sin hacerlo público, decidieran hacer lo mismo con mensajes, por ejemplo, sobre determinada ideología política o religiosa. Ahí lo dejo.