Absolut lo ha vuelto a hacer.
Y esta vez, con uno de los nombres más icónicos del arte urbano y del pop de los 80: Keith Haring.
La marca sueca lanza Absolut Haring, una edición limitada que revive la energía, el color y el espíritu libre del artista neoyorquino, casi cuarenta años después de su primera colaboración.
Haring fue mucho más que murales con figuras danzantes. Fue una declaración de principios.
Creía que el arte no debía quedarse en museos, sino salir a la calle, mezclarse con la gente y provocar conversación.

Por eso, cuando en 1986 Andy Warhol le presentó a Absolut, el encuentro fue natural.
De ahí nació una colaboración mítica: cuatro diseños para la icónica botella, donde las figuras humanas, las líneas gruesas y el color se convirtieron en símbolo de unión y alegría colectiva.
Uno de esos diseños, las figuras rojas bailando sobre fondo amarillo y azul Absolut, se volvió parte de la cultura visual de los 80.
Casi cuatro décadas después, Absolut Haring recupera ese espíritu y lo lleva al presente.
Esta nueva botella convierte la pintura original en una experiencia táctil: las figuras están grabadas directamente en el vidrio, la firma de Haring aparece en el film retráctil y el medallón del cuello de la botella lleva una versión dibujada a mano.
No es solo una edición especial: es un guiño a la historia del arte pop convertido en objeto de diseño contemporáneo.
Y más allá del homenaje, hay un mensaje potente: la creatividad como fuerza de unión.
Algo que Haring defendió hasta el final, y que Absolut lleva décadas impulsando con su mezcla de arte, cultura y comunicación visual.

Como dice Alejandro Ayala, brand manager de Absolut:
“Pocas marcas pueden presumir de llevar el arte en su ADN y de reivindicar a artistas como Haring, cuya obra y mensaje son hoy más relevantes de lo que podríamos pensar”.
Absolut no se limita a poner arte en una botella.
Lo usa como lenguaje para hablar de diversidad, libertad y comunidad.
Y eso encaja perfecto con la visión de Haring: arte accesible, directo, lleno de ritmo y movimiento.
Así que si ves esta botella en una barra, no pienses solo en vodka.
Piensa en cómo el diseño y el arte pueden seguir contando historias, incluso desde un cristal.
Absolut Haring no es nostalgia, es una invitación a seguir creando sin miedo, sin filtro y, claro, sin etiquetas.


























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