Una vez más, se demuestra que las redes sociales son de los que las utilizan, y que ellos mejor que nadie son capaces de convertirlas en aquello que quieren, que no siempre es lo que son o para lo que fueron creadas.

El último ejemplo nos lo dan los adolescentes, entre los que últimamente causa furor Instagram. Ellos, antes que los propios responsables de la red social, se dieron cuenta de que se estaban intercambiando de manera fácil y rápida archivos de pornografía infantil.

Se hacía a través de mensajes directos usando el hashtag #Dropboxlinks, aunque había varios más, algunos de los cuales incluían incluso edades de los niños que se podían ver. Siguiéndolos, se podía llegar a muchas cuentas que compartían este tipo de archivos.

Lo peor de todo es que muchos de ellos lo denunciaron… pero según Instagram, las publicaciones no violaban sus políticas. Otra cosa es que se vea un pecho de mujer, eso sí sería grave. Esto no parece serlo tanto. En fin.

La noticia saltó gracias a un vídeo que lo explicaba en YouTube. Y los propios usuarios, adolescentes en su mayoría, se dedicaron a nutrir esos hashtags hasta la saciedad con memes, de forma que fuera imposible o al menos muy difícil encontrar algo de contenido pornográfico. Algo parecido a lo que ya se hizo para evitar que las chicas con anorexia encontraran supuestos consejos con los que engañar a sus familias o adelgazar de forma más rápida.

Finalmente, Instagram declaró que «mantener a los niños y jóvenes a salvo en Instagram es muy importante para nosotros. No permitimos contenido que pone en peligro a los niños, y hemos bloqueado los hashtags en cuestión

Por su parte, Dropbox ha hecho las siguientes declaraciones: «La explotación sexual infantil es un crimen horrible y condenamos de la forma más dura posible a quien abusa de nuestra plataforma para compartirlo. Trabajamos con Instagram y otros sitios para asegurar que este tipo de contenido es eliminado tan pronto como sea posible«.

Todo muy liaght para un tema tan tremendo. Menos mal que siempre nos quedará la gente, que cada vez más demuestra el poder que tiene cuando se une para una buena causa.