El debate está ahí desde que empezó el boom de las redes sociales. Se nos advierte de que nuestros datos son públicos, se nos aconseja que no los publiquemos, que tengamos cuidado con nuestra configuración… pero muchos siguen sin tener claro qué riesgo real estamos corriendo con lo que compartimos.

Hay gente que tiene toda su información abierta. Es decir, cualquiera que no le conozca puede ver sus fotos, leer sus datos personales y navegar por su página personal libremente. En el otro extremos están los que no se atreven a colgar una foto de sus hijos por miedo a que llegue a manos de pederastas. Ninguna de las dos cosas tiene demasiado sentido.

Lo ideal es tener una configuración de privacidad “discreta”. Es decir, que nuestras fotos, vídeos y datos puedan verlos aquellos contactos que tenemos como amigos. Si queremos que algún álbum en particular puedan verlo también los amigos de nuestros amigos, o que esté abierto al mundo, podemos cambiarlo para ese caso. Para eso sirve el candado que aparece debajo de la foto de portada. Pinchando en él elegimos quién queremos que lo vea.

Otra cosa importante es no dejar que las aplicaciones tengan acceso a nuestros datos. Si a cambio de poder preguntarle a la bruja Lola nuestro futuro nos piden que demos permiso para ciertas cosas, habrá que plantearse si compensa. No es que vayan a tener acceso a nuestra cuenta bancaria… pero pasaremos a formar parte de una base de datos que utilizarán para mandarnos publicidad y spam hasta la saciedad. Y no podremos quejarnos, porque hemos dado nuestro consentimiento.

Hace poco se dijo que las aplicaciones iban a tener derecho a acceder a datos como nuestro teléfono, pero pronto Facebook se vio obligado a desdecirse, por lo que sigue siendo necesario aceptar este tipo de acuerdos. Si no lo hacemos, se acabó el problema.

Y por último, hay que tener cuidado al elegir a nuestros amigos. Parece obvio, pero es una forma muy habitual de tener acceso a nuestros datos. Si recibimos una solicitud de amistad de zapatosbaratos.com, o cualquier otro perfil con un nombre atractivo, el primer impulso es aceptarla. ¿Por qué no? Así podremos ver todos esos chollos cuando queramos! Sí. Pero a cambio ellos también podrán acceder a tus vídeos, fotos, datos personales y lo que quieran. Son tus amigos…

Siguiendo estas sencillas recomendaciones, podemos usar Facebook con total tranquilidad.