Parece que fue ayer cuando teníamos que convencer a nuestros clientes de que la época del alcance orgánico se había terminado y si queríamos lograr visibilidad en Facebook tras el cambio de algoritmo nos debíamos rascar el bolsillo. Pero ya hace un año del anuncio de la red de hacer todo lo posible por evitar noticias falsas y sensacionalistas y lograr una mayor conexión con las personas que nos importan, que al fin y al cabo es la esencia de la marca.

Efectivamente, todos hemos notado cómo las marcas perdían capacidad de llegar a sus seguidores, y de hecho ha habido medios que lo han sufrido con especial severidad. Pero, ¿ha servido el cambio para evitar amarillismo y fake news? Según un estudio de NewsWhip publicado por NiemanLab, la respuesta es clara: NO. Ni de lejos.

Más bien al contrario, las consecuencias se han notado en cierres de medios de comunicación cuya base estaba en las redes sociales (recordad el hundimiento de Cabronazi, por ejemplo), en un encarecimiento de la publicidad dado el aumento de la demanda… y en que los mayores beneficiados hayan sido precisamente los cazadores de clics.

Es cierto que ahora vemos más publicaciones de la gente cercana, pero son en su mayoría noticias sensacionalistas y muy divisivas: la política domina la conversación, junto con los temas que generan división radical de opiniones, como religión, aborto o tenencia de armas (recordemos, a la hora de analizar este último tema, que el estudio se ha hecho en EE.UU.). De hecho, un dato que nos parece muy significativo es que el emoji más usado de todos los que hay disponibles en las reacciones es, precisamente, el de la carita enfadada.

Las dos noticias más compartidas en lo que llevamos de 2019 son puro clickbait. De hecho, la que lidera el podio es una información (por llamarlo de alguna manera) sobre un pederasta que supuestamente podría encontrarse en una zona de Texas, o que quizá no se encuentre allí. Vamos, es un texto, de menos de 130 palabras, en el que no se informa realmente de nada. Y sí, es la más viral del año.

Claramente, Facebook se ha equivocado. Pero reflexionemos también sobre cómo nos comportamos en las redes, lo que decidimos compartir, lo que pinchamos. Esa noticia está ahí, puede ser una vergüenza que sea la que más engagement ha generado, pero… ¿quién la comparte y la lleva al nivel de viral? Nos queda mucho camino por recorrer…