Quiero terminar el año con una historia que me ha dejado buen sabor de boca. 

Después de escuchar tantas críticas hacia todo lo relacionado con el social media y su superficialidad, de indignarme yo misma viendo que cada fin de semana, pase lo que pase en el mundo, los trending topics se dividen entre cotilleos y fútbol, y de haberme visto casi forzada a explicar a tantos sabios de a pie para qué sirven las redes sociales, hace unos días me encuentro con esta maravillosa historia. No es maravillosa como las de esos artículos que se hacen virales, en los que el bebé muerto resucita al sentir el amor de su madre, no. Es maravillosa con toda la crudeza de la realidad que lleva detrás.
Es la historia de Bukky Shonibare, una activista nigeriana a la que, como a muchos (entre los que me incluyo) le sorprendió tanto el auge como la repentina desaparición del interés mediático sobre aquellas niñas secuestradas en Chibok hace 626 días. El hashtag #BringBackOurGirls estalló con toda su fuerza en las redes… y desapareció tal y como había llegado. El 7 de mayo de 2014 se podían contar casi 500.000 tuits que lo incluían; el 8 eran 200.000. El 15 nadie se acordaba del tema. Bueno, tanto como nadie no. Bukky no se olvida.
El 12 de noviembre del mismo año, Bukky comienza una campaña en la que cada día se hace una foto con un cartel que muestra los días que llevan secuestradas las niñas, los que faltan para Navidad y los que faltan para que termine el año, en un intento de que estén de regreso por esas fechas.
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Pero las niñas no vuelven, las autoridades se desentienden y Bukky no se siente ya capaz de dejar de publicar a diario su foto con la terrible cuenta de los días que van pasando. Y no sólo eso. Cada día menciona en Twitter y en Facebook a unos 250 usuarios: personas influyentes, medios de comunicación o instituciones que hayan mostrado interés en su causa o que tengan cierto poder para, al menos, intentar hacer algo.
Todo ello, sin crítica. Para ella, lo más importante es que las niñas aún no están de vuelta. Para mí, lo importante es que aún haya gente como ella.
Cuando se le pregunta por el rápido ocaso del hashtag responde: «creo que no es justo considerar que se trata de una actitud hipócrita. A mí me habría gustado que se hubiese mantenido la presión de manera continuada, pero no puedo decidir sobre la implicación de la gente. Sólo podemos estar agradecidos de que se uniesen a la campaña, a diferencia de los que aún ponen en duda el secuestro o no han tomado las medidas necesarias para apoyar esta causa”.
Así que si aún, con un pie en 2016, hay gente que aún no entiende para qué sirve Twitter, le recomiendo seguir a Bukky. Twitter sirve para esto.