Arzak y Keler son fieles a sus orígenes.

Arzak es un precursor pero su rasgo diferencial es haber sabido ser fiel, durante toda su carrera, a una idea de cocina y de vida. Alguien que ha hecho volar la cocina vasca sin renunciar nunca a sus raíces.

Keler, es una cerveza vasca hecha al gusto vasco. Por ello, Keler nunca ha renunciado a la intensidad y ha mantenido su sabor inconfundible.  Esta constancia ha sido reconocida en los últimos años con varios premios a la mejor cerveza Premium Lager del mundo.

Estas coincidencias provocaron la idea de narrar las vidas paralela de Arzak y Keler. La importancia del sabor en la historia de los vascos, la mesa como centro del mundo alrededor del cual gira nuestra vida, las costumbres y los ritos de un pueblo que vive y respira como come.

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Pero sobre todo, éste es un homenaje a Arzak y, por extensión, a todos los protagonistas que han llevado la cocina vasca hasta donde hoy está. La gastronomía es reflejo de nuestra identidad cultural, una forma de ser y de vivir a la que Keler, nuestra cerveza, siempre ha estado asociada.

El rodaje se realizó durante 5 días , entre la cocina de Arzak en un día de actividad, en un servicio de mediodía y su restaurante, algunos bares donostiarras, el puerto y los mercados de la ciudad, evocando , en algunos momentos, tiempos pasados y mostrando el día a día de nuestra ciudad.

La historia narra la historia de Arzak, su nacimiento, su ciudad natal, el orgullo de su procedencia. Su vida, intensa. Su facilidad y su encanto para gustar a todo el mundo: elegantes, canallas, estrellas, granujas, amigos y desconocidos. El recuerdo aquellas personas o momentos imborrables y el saber que quizás no guste a todo, pero que el que le conoce y le prueba, le quiere para siempre.

Esta historia, puede ser narrada igualmente por keler, Y ese es el juego de la historia, el paralelismo entre los dos protagonista, la confusión, el “de quien hablo”, de Juan Mari Arzak.. o de KELER.