Hemos entrevistado a Alberto, uno de los componentes de The Big Van Theory, y hemos hablado con él de Creatividad, como no podía ser de otra manera en nuestro blog.

 

The Big Van Theory, son grupo de científicos que utiliza el humor para divulgar la Ciencia. Son los ‘científicos sobre ruedas’ que se han echado a la carretera para hacer divulgación científicade una manera muy diferente a la habitual. No más publicaciones con términos indescifrables que nadie entiende. Para estos investigadores la ciencia es para todos, así que utilizan «el humor como accesorio», como un lenguaje universal que es capaz de llegar a todas las personas.

 

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Mi trabajo consiste en divulgar la ciencia de esta manera peregrina y humorística como lo hacemos los científicos sobre ruedas de la  Big Van. Me gusta ver a la gente reír y oír que han aprendido entretanto, que he enseñado alguna cosa. Que para algunos alumnos somos sus pequeños héroes frikis. Y me gusta inventarme historietas y contarlas a mis anchas sobre en el escenario o delante de una cámara.

¿Qué es para ti la creatividad?

Es crear algo nuevo. Y si no es nuevo para el mundo, que lo sea para uno mismo. Un mecanismo para ser libres y mostrar a los demás cualquier idea que ha salido de dentro.

¿Con creatividad se nace o se hace?

No tengo ni idea. Espero que, como en todo, se pueda aprender a crear. En mi caso, debo haber nacido con ello, porque no he aprendido a crear. Me sale… a trompicones.

¿Crees que hay algún secreto para ser creativo?

Debe haber alguna zona en el cerebro un poco más electrónica que las demás, más revolucionada. Supongo que, para ser claro, hay que estar un poco loco para inventar cosas.

¿Cómo abordas el proceso creativo?

Salgo a dar un paseo. Habitualmente por el mar, porque lo tengo al lado. No me siento delante del ordenador, porque es probable que pueda escribir detalles pero no va brotar una línea nueva. Y muchas veces no lo abordo yo, sino me aborda a mí. Vienen un montón de ideas y hay que irlas archivando para que no se olviden. Si se hace el esfuerzo de apuntarlas, mejor. Este fenómeno gratuito ha ocurrido, más de una vez, con pocas horas de sueño y/o resaca; la cabeza congestionada funciona con pesar pero te puede regalar ideas fantásticas.

¿Qué es lo más creativo que has hecho?

Organicé un congreso de química alimentaria de un día, en el que durante las ponencias estábamos bebiendo como en una discoteca. Otra perspectiva de la comunicación de la ciencia.

¿De qué llenarías un espacio creativo?

De actores. O guías, artistas o científicos que sean capaces de explicar las obras con performances o hacer una dramatización que salpique al público. La visita al museo que conocemos tiene que desaparecer.

¿Hay alguna idea, de las que has tenido, que aún sigan en el cajón, por que nadie se ha atrevido a creer en ella?

Hay muchas ideas en el cajón. Pero como no las cuento, siguen ahí porque no tengo los medios que necesito para desarrollarlas. Tendrán que salir pronto, antes de que explote el susodicho cajón.