¿Cómo se crea un escaparate que atrape la mirada en una ciudad saturada de estímulos visuales? ¿Qué sucede detrás de las escenas cuando una marca de lujo transforma una idea en un espacio efímero lleno de narrativa y precisión? Estas fueron algunas de las preguntas que Celia Terrón Alamán, Creative Project Manager en Acierta, respondió con cercanía, pasión y detalle en el segundo día de la Design Week del Creative Campus de la Universidad Europea, dedicado al diseño de interiores y de producto.

Su charla, titulada «Escaparatismo para marcas de lujo», no fue solo una ponencia técnica, sino una verdadera inmersión en el universo donde creatividad y estrategia se dan la mano. Con una carrera que la ha llevado a liderar proyectos para firmas como Loewe, Dior, Burberry o Michael Kors, Celia ofreció una perspectiva real y sin filtros de lo que implica diseñar espacios para emocionar, para contar historias… y para vender.

“El lujo está en los detalles que no se ven, pero se sienten”, afirmó en uno de los momentos más memorables de su intervención. Esa frase resume bien la filosofía que guía su trabajo en Acierta, una empresa especializada en diseño y producción de escaparates, pop-ups y espacios efímeros con sedes en Valencia, Londres, París, Nueva York y Doha. Desde estas capitales creativas, producen en tiempo récord instalaciones que a menudo solo existen durante unas semanas, pero que deben dejar huella.
Terrón desgranó los retos de un sector donde los plazos son cortísimos y la exigencia máxima. “Puedes planear muchísimo, pero luego no siempre sale bien. Cada proyecto es una improvisación controlada”, explicó, recordando anécdotas de montajes nocturnos con 40 personas trabajando contrarreloj o de escaparates diseñados en una semana y construidos en otra.
Pero más allá del impacto visual y los aspectos técnicos, lo que realmente captó la atención del público fue su forma de hablar del diseño como herramienta de comunicación emocional. Un escaparate, decía, no es solo una composición estética: es el primer contacto físico de la marca con el cliente. Por eso, debe tener alma, discurso y una ejecución impecable. “El reto es convertir una imagen de campaña en algo que respire identidad y funcionalidad. Y que, además, quepa por la puerta del local”, bromeó, dejando entrever el nivel de detalle con el que se trabaja en la industria.
Todo esto tuvo lugar dentro del Creative Campus de la Universidad Europea, una iniciativa que está revolucionando la manera en que se entiende la formación universitaria en disciplinas creativas. Lejos de limitarse al aula, este campus propone una experiencia educativa integral, donde los estudiantes se enfrentan desde el primer día a dinámicas reales del mundo profesional: charlas, workshops, proyectos colaborativos y eventos como esta Design Week, que los conecta con los referentes de su sector.

Y en esa conexión está el valor real. Porque escuchar a Celia Terrón no solo fue aprender sobre escaparatismo o diseño de lujo, sino comprender cómo se entrelazan la artesanía, la innovación, la gestión de equipos y la sensibilidad estética en un oficio que muchas veces pasa desapercibido, pero que es fundamental para construir universos de marca.
Celia cerró su intervención con una invitación a los futuros diseñadores: “Haced muchas preguntas. Observad. Y sobre todo, tratad a las personas como si pudieran ser vuestros amigos. Porque al final, este trabajo también va de eso: de construir relaciones humanas a través de la creatividad”.
En un mundo donde el diseño puede ser fugaz, su mensaje permanece.



























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