La II Design Week del Creative Campus cerró una semana repleta de creatividad, criterio y pensamiento visual, convirtiéndose en una cita indispensable para diseñadores gráficos, directores de arte e ilustradores que buscan evolucionar su práctica. Este año, el programa combinó charlas, encuentros, talleres y demostraciones materiales que mostraron el diseño desde sus múltiples capas: estrategia, oficio, experimentación, técnica, concepto y cultura visual.
Un dato clave: todos los talleres alcanzaron el 100% de aforo, una señal clara de que la comunidad creativa demanda espacios donde aprender haciendo, equivocarse con intención y trabajar desde la materia.
Un punto de encuentro para quienes piensan el diseño como lenguaje
La apertura estuvo marcada por la presencia de Diego Areso, director de arte y uno de los referentes editoriales más influyentes del panorama actual. Su análisis del diseño periodístico, la jerarquía visual y la responsabilidad narrativa recordó que el diseño gráfico sigue siendo una herramienta cultural crucial, capaz de ordenar el caos informativo y dar sentido a los relatos que consumimos cada día.
La ilustradora Cristina Daura, con su universo gráfico vibrante y simbólico, protagonizó otro de los momentos más comentados de la semana. Su charla conectó especialmente con diseñadores jóvenes: una mirada a la creación desde la intuición, la intensidad cromática y la construcción de mundos visuales que funcionan dentro y fuera del papel. Su presencia reforzó el valor de la ilustración como territorio contemporáneo donde conviven identidad, editorial y cultura pop.
Desde el diseño estratégico llegó FROG, uno de los estudios internacionales más influyentes en diseño de experiencias, innovación y pensamiento sistémico. Su intervención abrió el espectro más allá de lo visual: cómo diseñar servicios, futuros, sistemas y experiencias que trascienden la forma. Para directores de arte acostumbrados a pensar desde el layout o la campaña, FROG aportó una dimensión transversal que conecta branding, interacción, producto y visión de negocio.
La materia y los soportes físicos también tuvieron protagonismo gracias a Antalis, un referente imprescindible para el diseño gráfico, la impresión creativa y la comunicación visual. La sesión permitió redescubrir papeles, texturas, gramajes y técnicas de impresión que siguen siendo esenciales en un sector cada vez más híbrido, recordando que un buen proyecto también se sostiene en decisiones materiales bien escogidas.
Charlas que amplían el marco: ilustración, estrategia, materiales y profesión
La conferencia de Sonia Pulido, Premio Nacional de Ilustración, ofreció un viaje profundo al proceso conceptual detrás de La campana de cristal. Un ejemplo perfecto de cómo el pensamiento gráfico, la investigación y la sensibilidad editorial construyen imágenes que no solo acompañan un texto, sino que generan significado.
Studio Banana presentó una visión del diseño como proceso estratégico, donde la creatividad está al servicio de transformar ideas, espacios y organizaciones. Una sesión especialmente valiosa para quienes se mueven entre dirección de arte, diseño de experiencias y proyectos transversales.
MATCOAM conectó directamente con el futuro de los materiales: biomateriales, superficies circulares, impresión 3D, nanotecnología, soluciones basadas en la naturaleza y materiales que amplían las posibilidades visuales del diseño aplicado a espacios, retail y proyectos expositivos.
El CODDIM aportó una mirada necesaria: la profesión del diseño de interiores desde la responsabilidad, la normativa y la protección jurídica. Una intervención imprescindible para creativos que trabajan con espacios reales, escenografías o instalaciones.
Porcelanosa Grupo presentó dos materiales clave para diseñadores y directores de arte vinculados al espacio: el Solid Surface Krion® y los paneles minerales Fitwall®, mostrando aplicaciones reales en retail, contract y experiencias de marca.
Talleres al 100%: pensamiento manual, experimentación real y técnica aplicada
Más allá de las charlas, el corazón de la Design Week fueron sus talleres —todos completados— que permitieron a los asistentes trabajar desde la luz, la tinta, la materia, el espacio y la narrativa visual.
El taller de microdiseño de Paloma Rodera abrió un campo de reflexión sobre cómo las decisiones minúsculas crean sistemas.
El taller tipográfico con tipos de madera dirigido por Pilar Terrón volvió a poner las manos sobre la tinta, la presión y la composición.
La fotografía de producto con Rubén Morales se convirtió en un ejercicio de dirección de arte aplicada.
El taller de cianotipia de Miguel Trigo devolvió la magia química al proceso creativo.
Francesco Bongiorni guió una explosión dibujada en el diseño de etiquetas de cerveza llenas de actitud.
La sesión de creatividad restringida de Guillermo Turiel e Itai Umansky mostró que la limitación puede ser motor.
El Bleach Art de Lidia Jiménez transformó camisetas en piezas gráficas únicas.
Y el taller de Realidad Virtual con Jorge Esteban Blein llevó el diseño a escala real dentro de entornos inmersivos.
La semana terminó con una charla esencial para cualquier profesional en activo: Bongiorni y Carlo Bindoni desgranaron cómo presupuestar, negociar, defender derechos de autor y construir una carrera creativa sostenible.
Una Design Week que habla el idioma del diseño de hoy
La II Design Week demostró algo fundamental: el diseño contemporáneo es un territorio híbrido donde conviven estrategia, ilustración, narrativa visual, materiales, investigación y nuevas tecnologías. Para diseñadores gráficos y directores de arte, fue una semana que ofreció lo que a menudo falta en la formación tradicional: procesos reales, materias reales, contextos reales y conversaciones que no esquivan las complejidades del oficio.
El Creative Campus consolidó un espacio donde el diseño no se explica: se practica, se piensa, se discute y


























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